En el Hogar los pequeños/as disponen de materiales de juego naturales diversos con los que enriquecer sus experiencias y juego. Estos les permiten experimentar con los sentidos y acercarse al mundo que les rodea. Mediante ellos el mundo vegetal y animal, tan alejado en ocasiones de las ciudades en las que vivimos, se acerca al Hogar.  Dichos materiales están abiertos a la creatividad del niño, permiténdoles desarrollar infinidad de variantes en su juego.

También disponen de materiales de la vida cotidiana que les acercan al mundo del hacer adulto. Muchos de ellos son interesantes por sí mismos, lo que descubren pronto, pues son elementos llenos de ingenio y sabiduría. En la etapa del juego simbólico los niños comienzan a buscar usarlos como lo hacemos  los mayores.

Por último se pone a su alcance juguetes artesanos, llenos de vida. Vida que nace de los propios materiales que lo confeccionan, todos naturales, portadores de parte del mundo que nos rodea. Además, están envueltos del amor presente en el hacer de las manos artesanas que lo confeccionaron, mientras imaginaba al niño/a que lo recibiría. Así queda impregnado por una capa invisible de ternura, capaz de ser captada por el pequeño/a, incluso por el adulto si pone toda su atención a sus sentidos a menudo olvidados. Algunos han sido confeccionados en el Hogar, esperando que sean muchas las manos que puedan disfrutar de su calidez, acogiéndolos en su juego diario.

Así se dispone de materiales diversos, procurando que sean de diferentes texturas y olores, sencillos en sus formas y acabados. Esto le facilita al niño/a poner más de sí en el juego, desplegando su imaginación.

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